Conocido como el Ferrari japonés, presumía una puesta a punto que contó con la colaboración del mítico piloto brasilero Ayrton Senna. Fue lanzado en 1990 y contaba con un innovador y ligero chasis monocasco de aluminio (su peso era de 1,350 kg). El motor central V6 de 3.0 litros VTEC entregaba 274 hp. Al combinarse con una caja manual de cinco relaciones, le permitían acelerar de 0 a 100 km/h en 6.0 segundos y alcanzar una velocidad máxima de 270 kilómetros por hora.